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Scholaris

Lo que Scholaris entiende de cada obra y cómo lo prueba

La capa de comprensión: estructura, fichas con lentes de especialista, personajes y lugares, películas vistas plano a plano, obras que se adaptan o se traducen, el modo Investigar y el sitio material exacto de cada afirmación.

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Una capa que se suma al texto

Leer una obra no es entenderla. Además de su texto fiel, Scholaris puede dejar escrito lo que anotaría quien la hubiera estudiado entera: de qué partes se compone, qué pasa o qué se argumenta en cada una, quién aparece y dónde, de qué trata el conjunto y con qué otras obras de tu biblioteca se relaciona. Esa capa no toca el texto: se guarda aparte, con el modelo y la versión que la produjeron, y se puede rehacer.

Todo lo que afirma lleva su prueba. Una ficha que dice que una escena está rodada en plano medio apunta al segundo exacto, y si se ve, a la región del fotograma; una que cita un libro apunta a la página y a los caracteres de la cita, y en un escaneado, al recuadro de la página donde está. Lo que no tiene prueba se marca como inferido.

Lentes de especialista

Cada obra se analiza con los ojos de su disciplina, no con un resumen genérico. Hay dieciséis lentes: narrativa (orden, duración y frecuencia del relato, focalización, discurso), poesía, teatro, cine (escala de plano, angulación, movimiento, composición, montaje, sonido diegético o no), documental, periodismo, entrevista, pódcast, clase, ensayo (pregunta, tesis, argumentos, conceptos, obras con las que discute), artículo científico, archivo, jurídico, datos, presentaciones y una general. La lente se elige sola por el tipo de obra y su contenido, y cuando duda pregunta a un modelo rápido; también se puede fijar a mano.

Estructura, fichas y entidades

La comprensión de una obra tiene cuatro piezas:

  • La estructura: partes, capítulos, escenas, secuencias o planos, en árbol. En audio y vídeo alimenta los capítulos del reproductor.
  • Una ficha de cada parte y una ficha global de la obra entera: sinopsis, tesis o sentido, temas y motivos con sus apariciones, orden del relato frente a cronología, voz y contexto. Lo que viene de fuera de la obra se marca como contexto externo.
  • Personas, personajes, lugares, obras y motivos, enlazados al grafo de tu biblioteca: el mismo personaje es la misma entidad en el cuento y en la película que lo adapta. En el cine, cada personaje lleva el actor que lo interpreta.
  • Apariciones de cada uno, con su ancla: nombrado en una página, en cuadro en un plano, con su voz en un tramo.

Las fichas se buscan como el resto de la biblioteca, por palabras y por significado.

Películas, clases y audios vistos y oídos de verdad

De cada vídeo se hace una versión ligera, y un modelo lo ve entero por ventanas de unos ocho minutos: escenas, planos con su escala, angulación, movimiento y composición, quién está en cuadro y en qué región del fotograma, objetos significativos, texto en pantalla, música (diegética o no), canciones y silencios.

La transcripción se hace por piezas de dos minutos y medio y se compara con un mapa de dónde hay voz: los tramos que suenan y no tienen texto se vuelven a escuchar y se rellenan, y quién dice cada frase se corrige mirando quién habla en pantalla. Los tramos sin palabras que son música no cuentan como habla perdida. En una película de dos horas, los aciertos de hablante pasaron del 52 % al 96 %.

Obras que se adaptan, se traducen o se responden

Scholaris busca qué obras de tu biblioteca se relacionan: una película que adapta un cuento, una traducción, otra edición, un ensayo que comenta un libro. Lo deduce de los metadatos, de Wikidata, de lo que la propia obra declara (los créditos de una película, por ejemplo), del grafo de citas y de los personajes que comparten. Puedes confirmar, rechazar o añadir relaciones a mano.

Cada pareja se alinea tramo a tramo: esta escena frente a este pasaje, este párrafo traducido frente al original, con el tipo de correspondencia (equivalente, condensado, ampliado, transformado, reordenado, añadido o suprimido) y una nota que dice qué cambia y con qué efecto. Además, una ficha analiza la transformación entera: estructura, personajes que se añaden o se funden, punto de vista, tiempo y final. Se ven lado a lado, con las dos obras abiertas.

Entre lenguas, una pregunta en inglés, francés o italiano encuentra el pasaje en español, y las citas se dan en el original con su traducción al lado.

El modo Investigar

Para las preguntas difíciles hay un agente que primero mira lo que ya investigaste, después planifica (qué obras intervienen, qué pruebas hacen falta, en qué subpreguntas se divide) y luego investiga en varios pasos con herramientas: buscar en el texto y en la comprensión, leer unidades enteras, consultar el mapa de una obra, seguir una entidad por toda la biblioteca, ver las alineaciones y mirar o escuchar el fragmento original de un vídeo o una página.

La respuesta tiene la extensión que pida la pregunta, en registro académico y con tablas cuando compara. Cada afirmación va en su frase con su prueba, y un verificador comprueba frase a frase que la prueba dice eso: lo que se nombra o se cita tiene que estar literalmente en lo citado, y lo visual se vuelve a mirar. Lo que no se puede probar se dice. Nunca concluye que algo falta solo porque una búsqueda no lo encuentre. Cada investigación deja la pregunta en tu historial y sus pruebas en un cuaderno, como tarjetas verificadas.

En un banco de 36 preguntas difíciles sobre una película y el cuento que adapta (en cuatro lenguas, con trampas), la respuesta rápida de siempre obtenía 47 sobre 100 y cubría el 43 % de los puntos exigidos; Investigar, 84 y el 91 %.

Cuánto cuesta y quién decide

Comprender usa modelos de pago, así que no se lanza sola: se pide con «Comprender» en cada documento, que antes dice lo que costará aproximadamente. Casi todos los pasos leen la obra entera, de modo que el coste crece con la extensión. Como orientación, un ensayo de unas trescientas páginas cuesta entre medio dólar y ochenta céntimos en el modo económico, que usa el modelo rápido. Un libro de quinientas páginas densas cuesta unos tres dólares y medio, y con el mejor modelo, cerca del triple.

Se puede poner un tope estricto por documento. Antes de cada paso se suma lo que costará y se guarda lo necesario para la ficha global, y lo que no cabe no se hace y queda dicho. Si no llega ni para la estructura y la ficha global, la comprensión no empieza y no gasta nada. Una comprensión en marcha se puede parar: lo hecho se conserva y, al pedirla otra vez, sigue donde se quedó sin volver a pagarlo. Una investigación cuesta unos céntimos de dólar.

En el fichero abierto

Al exportar a SPDF 5.0, la comprensión viaja como extensión opcional (scholaris_comprension): estructura, fichas, entidades con su identificador de Wikidata, apariciones, relaciones y alineaciones, con las anclas del estándar. Un lector que no la conozca la ignora. Los cuadernos de una investigación se exportan como anotaciones W3C. La propuesta para que esta capa forme parte del estándar en la versión 5.1 está en discusión pública.